Informacion Adultos - General

Estrés

El Estrés es una respuesta del organismo ante las distintas situaciones de la vida cotidiana, que nos ponen nervioso o nos alteran: no entregar un trabajo a tiempo, los exámenes, llegar tarde, problemas con nuestros hijos, jefe… a partir de la interpretación de la situación como peligrosa, el cuerpo reacciona y se tensa. Esta reacción del organismo ayuda a activarnos para su resolución lo antes posible. Todas estas situaciones pueden generar ansiedad, pero cómo se piense sobre ellas determinará por un lado, que se intensifique y vaya a más y por otro, la forma de afrontarlo.

Estamos sufriendo estrés cuando nos sometemos frecuentemente a esta sobreactivación  innecesaria del organismo, sin que las situaciones objetivamente lo requieran, o bien por su intensidad mantenida en el tiempo, generando estados de malestar que son la base de muchas alteraciones psicosomáticas como dolor de cabeza, gastritis, hipertensión, colón irritable...

Al igual que en los trastornos de ansiedad, es fundamental en el tratamiento de estrés el cambio en la forma de interpretar los distintos problemas de la vida cotidiana, como principal fuente de estrés. Asimismo, aprender a detectar las fuentes de estrés,  así como priorizar y  posponer, es básico.

Entrenar en habilidades sociales y especialmente en asertividad (denegar peticiones, hacer y recibir críticas, expresar opiniones…), cambios de hábitos de vida saludables, entrenamiento en técnicas de relajación, forma parte del paquete de medidas en el tratamiento del estrés.

 

Depresión

Todos en alguna ocasión nos hemos sentido tristes y abatidos. El estado de ánimo varía incluso a lo largo del día, podemos levantarnos pletóricos y llenos de energía  y sin embargo a medida que el día avanza y tras los distintos acontecimientos que nos van ocurriendo, cambiar completamente, y sentirnos deprimidos.

Estos estados pasajeros de tristeza, que son reacciones normales ante acontecimientos negativos (pérdida de un ser querido, divorcio, conflictos familiares, despido laboral...) cuando se prolongan en el tiempo, o se agravan sus síntomas, pueden convertirse en un trastorno depresivo.

Algunos de los síntomas más comunes son: llanto frecuente, irritabilidad, sentimientos de angustia, excesiva preocupación, alteración del sueño, pérdida de apetito, así como del interés en todas las actividades. Suele estar afectada la capacidad de concentración así como la de tomar decisiones.

Se tiende a distorsionar la realidad, donde el patrón de pensamiento genera sentimientos  de minusvalía e inutilidad y de culpa. Es frecuente que aparezcan pensamientos constantes de muerte, llegando incluso a elaborar ideas suicidas en los  casos más graves. En dichos casos  es muy importante la ingesta de psicofármacos, especialmente los antidepresivos, ya que  es una gran dificultad para la recuperación, el escaso control que tiene sobre su voluntad la persona deprimida.

Es fundamental cambiar el patrón de pensamiento patológico de la persona que lo sufre, para la mejora de la autoestima, reestructurando las creencias irracionales que le hacen sentirse deprimido. Es así mismo, también muy importante entrenar al paciente en técnicas de relajación para  reducir y eliminar los niveles de ansiedad .Ayudarle a  exponerse a las situaciones evitadas  y a que tenga el nivel de actividad previo a la depresión, facilita el normalizar su vida lo antes posible antes de la finalización del tratamiento.

 

Trastorno Obsesivo-compulsivo (TOC)

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por la aparición de ideas, pensamientos o imágenes recurrentes, vividas como molestas, generadoras de un elevado nivel de ansiedad.

La persona que lo padece se ve obligado a realizar intentos para controlarlos e ignorarlos, sin conseguirlo en la mayoría de las ocasiones. Suele ir acompañado de determinadas conductas (rituales o compulsiones) con el fin de aliviar la tensión que le genera los pensamientos intrusivos o evitar algún acontecimiento o situación futura.

La persona obsesiva  reconoce que es absurdo o anormal su comportamiento, pero  siente  imposible controlar sus pensamientos así como sus compulsiones, interfiriendo de manera muy significativa en su funcionamiento diario.

Suelen tardan unos  años en acudir a consulta, siendo común que se sientan avergonzados, o como personas distintas .Es importante evitar que los pacientes tarden tanto tiempo en solicitar ayuda profesional, ya que dificulta el proceso terapéutico.

Existen distintos tipos del TOC dependiendo del miedo que padezcan. Los más comunes son: miedo a la contaminación de enfermedades, a dañar a otras personas o a sí mismo, a blasfemar…

Es básico el tratamiento farmacológico en dichos pacientes para el control de las compulsiones así como  de los pensamientos. También para el control del estado de ánimo, ya que suelen tener la vida tan limitada que un alto porcentaje de pacientes sufre depresión.

La terapia psicológica consiste en dotar al paciente de recursos que le permitan enfrentarse a los pensamientos o situaciones temidas de manera gradual, aprendiendo a tolerar la ansiedad que le  provocan, sin verse obligado a emitir el ritual. Así mismo, es fundamental también cambiar las creencias y esquemas de pensamiento del paciente.

 

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