Infantil

Autoestima y autonomía

La autonomía está directamente vinculada a la autoestima en los niños.

Cada etapa evolutiva lleva implícita cierto grado de autonomía, que se debe ir interiorizando para un correcto desarrollo del niño.

Habrá que evaluar en el/la niño/a:

• Hábito de sueño
• Hábitos alimenticios
• Hábitos de higiene

Dependiendo de la edad, cada niño/a deberá haber interiorizado una serie de conductas adecuadas a su momento evolutivo. Conseguir una  adecuada autonomía en los niños, les motivará, generando una sensación de logro que propiciará un buen desarrollo emocional, aumentando con todo ello la autoestima, el rendimiento escolar, las relaciones sociales y el desarrollo de su personalidad.

 

Rabietas, oposicionismo, conducta antisocial

Las rabietas son manifestaciones conductuales que impiden al niño un adecuado manejo de las emociones y que pueden enmascarar otro tipo de problemas. Evolutivamente aparecen a los 2 años de edad y pueden durar más o menos, dependiendo del niño y del contexto. Si las rabietas o las conductas desafiantes se mantienen pasados los 3-4 años es importante evaluar las variables que están originando y manteniendo dichas conductas. Por ello, se debe trabajar de una manera integral, con pautas para padres, profesores y técnicas de autocontrol con el niño.

El oposicionismo y la conducta antisocial se manifiestan en la preadolescencia y adolescencia y es importante establecer los límites y normas de una manera adecuada  y detectar las variables que le llevan al niño a dichas conductas desafiantes. 

 

Problemas Escolares, fobia escolar, hábitos de estudio

En la etapa escolar pueden aparecer trastornos de conducta y de atención, además de problemas de adaptación al medio escolar y al grupo de iguales. Es importante estar atentos y detectar cualquier problema escolar y poder intervenir antes de que dichos problemas puedan dar paso a un fracaso escolar.

Se trabaja, entre otros,  con:

• programas de técnicas de estudio: planificación y organización del tiempo; factores personales y ambientales que favorecen el estudio; mejora de la memoria y de la atención.

• aumento de la motivación: establecimiento de metas y objetivos; sistema de refuerzos, automotivación.

• habilidades sociales: comunicación, expresión de sentimientos, saber decir NO, recibir y emitir críticas.

 

Página 3 de 3

Buscar:

Práctica clínica